Armonía Cuerpo y Mente

Artículo publicado en la revista VERDE MENTE – Julio 2010

Para ver el original, haz click en este enlace: Armonia Cuerpo Mente – julio 2010

ARMONÍA CUERPO Y MENTE

BioExpresión Corporal Consciente®

Hoy queremos presentar a través de la siempre amabilidad de Verde Mente, una nueva herramienta para nuestro desarrollo físico y personal: BioExpresión Corporal Consciente®

Es una amena y práctica herramientaenfocadatantopara adultos como para niños. Nosaporta un rico abanico de recursos para la mejora personal. Su práctica nos ayuda a agudizar la atención y los sentidos, potenciando la escucha tanto interna como externa y permitiendo una mayor efectividad a todos los niveles: personal, profesional, estudios, etc.

Este nuevo espacio que aporta la BioExpresión Corporal Consciente® está siendo una propuesta original y a la vez de gran aceptación por parte de los profesores y practicantes de Yoga, Qi Gong y otras técnicas corporales afines, pues el incorporar a las buenas rutinas diarias de los practicantes, nuevas opciones, enfoques y posibilidades de autoconocimiento para unir cuerpo-mente-conciencia de una forma integral, apoya a que cada clase sea diferente evitando que la monotonía y la inconstancia aparezca, despertando la curiosidad por descubrir en ellas nuevas herramientas y posibilidades para nuestro día a día.

Su base es desarrollar la receptividad a través de la escucha interna facilitando tanto nuestros movimientos corporales como nuestra expresión a todos los niveles, potenciando nuestras capacidades y cualidades para interrelacionarnos eficazmente con nuestro entorno.

Llevar la naturalidad a los movimientos que realizamos, recordando y centrándonos en nuestro eje corporal, hará que nos sintamos mejor, más atractivos y que tengamos una imagen más positiva de nosotros mismos.

Cooperemos con nosotros mismos

La vida actual rápida, sedentaria y con todo tipo de comodidades tecnológicas a nuestro alcance nos está llevando a dejar de lado la percepción real de nuestro cuerpo, desatendiendo sus posibilidades y necesidades, además de crearnos una idea equivocada de quién y cómo somos realmente.

Realizamos muchas veces una lucha sin cuartel con nosotros mismos para obtener la imagen ideal que nos proponen los medios de difusión día a día, olvidándonos que aunque no queramos, estamos reflejando externamente cómo nos sentimos internamente: ansiosos, cansados, sin ánimo… y esto no lo podemos cambiar sólo deseándolo.

Lo cómodo es decirnos: “cuando mi cuerpo esté en mejor forma, más delgado, más fuerte, más sano… entonces seré más feliz”… olvidando que la actitud que adoptamos respecto a él nos afecta de forma inconsciente impidiendo su natural bienestar.

No olvidemos que somos seres biológicos, físicos, emocionales, racionales y espirituales. Si deseamos sentirnos completos, en plenitud, todo ha de ir en una misma dirección, a un mismo ritmo, en cooperación.

Cuando dedicamos un espacio de tiempo durante el día para tomar contacto con nuestro cuerpo y nosotros mismos, cuidándonos, estirándonos, moviéndonos y soltando tensiones, relajándonos, meditando, etc., tendremos la recompensa de sentirnos cada vez más seguros, aceptados y sintiendo que volvemos nuevamente a nuestra casa, estando cómodos en nuestra propia piel.

Escucha interna

Volver a sentir nuestro cuerpo de una forma física, percibiendo nuevamente que respira, que tiene articulaciones, que se mueve y hace muchas cosas por nosotros sin apenas darnos cuenta, nos permitirá redescubrir que no sólo tenemos un cuerpo, sino que todo lo que pensamos, sentimos y hacemos pasa por este extraordinario instrumento, que a la vez, se expone y expresa ante el mundo.


Al conectar nuevamente con nosotros mismos, establecemos un lenguaje directo con nuestro cuerpo que nos muestra el camino a seguir para sentirnos bien y casi sin darnos cuenta comenzamos a movernos con conciencia, “encajando” en nuestro propio cuerpo. Confiemos en su lenguaje y sabiduría ancestral. La experiencia de “sentirse bien” es el primer escalón para la transformación auténtica.

Y lo más importante, una vez que hemos conocido y experimentado esta sensación de bienestar, lo difícil es renunciar a ella. Cuanta más consciencia tengamos de nosotros, más presentes estaremos en nuestras vidas, pues el cuerpo nos habla… ¿Lo escuchamos?

Explorando nuestro espacio

Cuando hablamos de expresión corporal conectamos normalmente con la idea de juegos grupales, al baile estructurado o a técnicas psicomotrices más bien infantiles. Pero ¿qué ocurre si trascendemos ese juego? De hecho, cuando trabajamos la expresión corporal de adultos de una forma consciente volvemos a retomar esas enseñanzas primarias permitiéndonos conectar con nuestra inocencia y deseo de descubrir nuevos espacios.

Entonces, como hacen los niños cuando descubren cosas nuevas, nos abrimos a diferentes formas de movernos, de comunicarnos,… partiendo de un “juego consciente”·que nos permitirá descubrir una nueva vía de ver y vivir el mundo. De esta forma, suavemente, casi sin darnos cuenta, las vamos integrando en nuestro día a día.

Esta exploración es una aventura en la que descubrimos nuevos espacios no sólo de expresión y comunicación personal, sino también de conexión con todo lo que abarca nuestro cuerpo, mente y ser interior ya sea externa o internamente.

Al hablar de descubrimiento no sólo hablamos a nivel corporal, que ya es un paso importante al valernos nuevamente de todas sus posibilidades, sino que esta exploración nos ayudará a reconectar con sensaciones normalmente olvidadas.

El mundo interior de cada uno es personal y valioso, siendo nuestro más preciado tesoro que nos abre la puerta para conectar con la sabiduría de que formamos parte de un todo. Este tesoro hemos de cuidarlo, aceptarlo y sobre todo… escucharlo.

El volver a ser conscientes de que hay un mundo exterior que podemos tocarlo, sentirlo, vivirlo, pudiéndonos fusionar con él y con todo lo que nos rodea de una forma total, nos producirá una sensación de grandeza personal que potenciará la auto confianza y seguridad.

Absorbiendo los sentidos en nuestro interior

Cuando la consciencia está unida al movimiento natural y a todo lo que hacemos, también la llevamos a los sentidos: a nuestra vista, gusto, olfato, oído y tacto.

Cuando cultivamos nuestros sentidos, volvemos a sentirnos muy presentes en nuestras vidas, atestiguando y percibiendo todo lo que acontece tanto fuera como dentro de nosotros, sin identificar, sin poner palabras a sensaciones o a la forma de percibir las cosas, llevándonos a una sensación de presencia total.

Comenzamos a oír sin “etiquetar” lo que oímos, oler sin ponerle nombre a lo que olemos, tocar sintiendo lo que tocamos,… sólo percibiendo… fundiéndonos en esas sensaciones… y entonces es cuando nos sentiremos vivos y todo nuestro alrededor cambiará: nuevos colores, sabores, sonidos, sensaciones… llevándonos realizar acciones en las cuales no nos involucraremos en ellas de una forma emocional o mental, sino simplemente viviéndolas.

Esta sensación nos permitirá estar conectados con nuestro cuerpo, con nuestros sentimientos, con todo lo que somos realmente, sin máscaras, sin personajes, llevándonos a una profunda calma y paz interior.

“Ser” en lugar de “Hacer”

Según las normas establecidas en nuestra cultura occidental, nuestra forma de vida siempre ha de estar enfocada en el “hacer”para sentirnos útiles socialmente en lugar de en el “no-hacer” que nos llevaría a unos estados de relajación que realmente nos permitirían estar  más “activos en la calma” evitando acumular estrés y tensiones innecesarias.

La propuesta por tanto es reconectar primero con nuestro cuerpo. Los métodos de BioExpresión Corporal Consciente® son simples y directos. Se trata de una experiencia de “SER” en lugar de “HACER”, pues a partir de una escucha interna todo movimiento, estiramiento, danza y cualquier otra herramienta que nos lleve a la corporalidad, nos aportará vitalidad, alegría, consciencia, relajación y silencio interior. Y esto nos facilitará la experiencia de ESTAR en el presente, en el aquí y ahora.

En este método se utilizan entre otras las siguientes herramientas:

  • La visualización creativa, para que la mente reconozca las posibilidades de nuestro cuerpo.
  • La eutonía, para encontrar suavemente y con respeto ese tono muscular adecuado para cada ocasión
  • La propiocepción, sentido que nos ayudará a percibir nuestra posición y movimientos musculares con los ojos cerrados
  • La expresión corporal, que nos permitirá de una forma más eficaz comunicar con gestos, posturas y movimientos tanto faciales como corporales, nuestras sensaciones, deseos o emociones
  • Las meditaciones activas, técnicas adaptadas a la mente y vida occidental siempre tan rápida, estresante y caótica que tras su práctica nos llevará a estados de profunda calma y paz interior
  • La danza consciente como vehículo para expandir la creatividad, el ritmo y la vitalidad, ayudándonos a conectar más fácilmente con nuestras sensaciones internas favoreciendo así su expresión.
  • La respiración, que oxigenará nuestros músculos permitiéndonos estar más relajados y presentes
  • La sensopercepción, que nos llevará a redescubrir nuestros cinco sentidos: vista, oído, tacto, gusto y olfato.
  • La relajación como regalo final a esta nueva percepción de nosotros mismos, permitiéndonos dar la bienvenida a nuestro cuerpo y estableciéndose como un lugar seguro y querido para “ser” y “estar” en él.

De la hiperactividad a la calma

Es un método apto para gente de todas las edades. De hecho, los niños que la practican se vuelven más comunicativos, creativos, receptivos, intuitivos, tomando consciencia del cuerpo y sus posibilidades de una forma amena y divertida. Del juego pasan a la realidad. Y el regalo de ver a un niño que ha pasado de la hiperactividad a la calma es una experiencia única.

No olvidemos que los niños son seres llenos de vitalidad y debemos entender e integrar su lenguaje, lo que nos quieren comunicar. Estando atentos descubriremos sus necesidades reales, pues a veces olvidamos que no son adultos y nuestras expectativas de que actúen como si lo fueran no son correctas. Correr, saltar, gritar, soltar tensiones como posesos son actitudes que a los adultos, por la educación adquirida, nos asustan, pero son necesarias para su evolución y autoconocimiento. Ayudarles a descubrir sus valores es una experiencia enriquecedora.

En definitiva, se trata de un método sencillo y ameno que nos abre el camino para regresar a nuestro hogar, el cuerpo, y sentir plenamente todas nuestras cualidades para disfrutar de lo que realmente somos. Ahora ya puedes permitirte darle a tu cuerpo y mente este maravilloso regalo. El regalo de volver a ser simplemente natural… simplemente tú mismo

 Prem

Isabel Iñesta ©Julio 2010

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