Baila y Expresa

POTENCIA TU BIENESTAR BAILANDO

La Danza, la Música y el Silencio, son lenguajes universales

 

Pero si no se bailar…

“¿Yo… bailar? Si soy un pato”,… “A mí no me sale”,…“No se llevar el ritmo”,…“Qué vergüenza eso de bailar”,…  Estas y otras muchas frases por el estilo solemos escuchar en reuniones y fiestas cuando la música comienza a sonar y unos saltan a bailar y otros en cambio se separan e incluso se ocultan en un rincón para evitar ser vistos por los alegres bailones que están disfrutando moviendo sus cuerpos sin control y divirtiéndose con la música…

Cuando hablamos de danza, empezamos con las comparaciones, que siempre son odiosas, y nos comparamos con  bailarines de la talla de Nureyev o Paulova, J. Cortés e incluso M. Jackson… ¡Ufff! Y lo más gracioso es que si además tenemos sentido del ridículo, lo que solemos hacer es criticar a los que bailan para que no se fijen en uno…

¿Por qué nos auto limitamos?

Realmente TODO EL MUNDO puede bailar… Todas esas frases que obstaculizan nuestra espontaneidad, nuestros movimientos rítmicos y corporales están grabadas dentro de nosotros por una voz precisamente no muy animadora para aventurarnos a probar cosas nuevas: nuestro juez interior.

Este juez lo vamos adquiriendo a lo largo de nuestra vida, comenzando normalmente en nuestra niñez con recriminaciones por parte de los adultos de lo que está bien y lo que está mal: “¡Estáte quieto!”, “no paras ni un momento”, “No te muevas así…¡Qué dirán los vecinos!”,… y nos vamos autolimitando en esta etapa tan importante, ya que en ella es cuando desarrollamos nuestra psicomotricidad y se perfila nuestra forma de interactuar con el mundo.

Nuestro juez interior hace muy bien su trabajo… pues bailar es riesgo, es improvisación y falta de pautas… y eso nos produce miedo.

La Danza de la Vida

El baile forma parte del ser humano desde que nace. La danza de la vida, del universo, está en todo lo que nos rodea… en el movimiento rotatorio de nuestro planeta, el de la luna alrededor de la tierra, en los brillos pulsátiles de las estrellas, en los impresionantes movimientos de color y luz de las auroras boreales, en el aire que gira sobre nosotros y nos envuelve, en los pájaros realizando increíbles vuelos que parece que juegan contra la gravedad de la tierra, en la sangre que corre por nuestras venas…

 TODO NUESTRO UNIVERSO ESTÁ EN MOVIMIENTO, BAILA, DANZA…

Nuestra vida está llena de movimiento… Incluso la cotidianidad nos lleva a realizar acciones  como sentarnos, andar, levantar pesos, subir escaleras… que aunque nos parezcan simples y rutinarias porque normalmente las realizamos de forma inconsciente, conllevan movimiento.

Ya de bebés nos contoneamos felices haciendo sonidos rítmicos que nos fluyen del interior de forma espontánea o al son de una música… Hasta cuando nos rascamos estamos creando un baile, el “baile del rascado”… y todas estas acciones nos llevan a mover nuestra musculatura, nuestro cuerpo y crear un ritmo… el ritmo de la vida.

El baile nos une al resto del universo, a la naturaleza, ya que cuando bailamos entramos en su campo energético, el que fluye por igual tanto en plantas y árboles como en nuestros sentimientos, vivencias, alegrías y sueños.

El baile, la danza, es algo innato en todos y cada uno de nosotros, forma parte de nuestraherencia genética y es intrínseco a nosotros desde tiempos ancestrales como expresión popular de los pueblos y de las diferentes culturas, siendo un medio por el que se transmiten  alegrías, celebraciones, rituales e incluso con el que se podrá imprimir solemnidad a un acto concreto.

Beneficios de la Danza

– Nos enseña a vivir en el propio cuerpo con intensidad y plenitud, armonizando nuestro cuerpo-mente.

– Ayuda a mejorar el desarrollo psicomotor coordinando movimientos a través del ritmo.

– Estimula la comunicación con los demás siendo un vehículo de expresión de nuestro estado de ánimo.

– Mejora nuestra seguridad y autoestima  así como nuestra fuerza física y agilidad.

– Crea armonía entre la música, el movimiento físico y la liberación de energía interior convirtiendo a la danza una expresión de amor a la vida y una búsqueda de lo divino que hay en el ser humano.

La Danza como Libre Expresión

Cuando existe técnica  (danza clásica, contemporánea, española, etc.) es importante seguirla para tener el resultado deseado, pero NO ES NECESARIO SEGUIR NINGUNA TÉCNICA para expresar nuestras sensaciones, emociones, tensiones e incluso presiones internas.

El primer paso (nunca mejor dicho) es cerrar los ojos, sentir la música que más nos guste, impregnarnos de ella y dejar que el cuerpo hable… El cuerpo siempre expresa: expresa felicidad, tristeza, enfado, rabia, plenitud, etc.,… y la música ayuda a que estas sensaciones salgan de nosotros.

La regla de oro es la LIBRE EXPRESIÓN. Escuchemos nuestro cuerpo cuando hable y dejemos vibrar su interior. Que sea tu cuerpo el intérprete de tu alma.

Prem – Isabel Iñesta

Enero 2010



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